Tragedia ecológica en Hungría

Las escalofriantes imágenes del vertido de barro tóxico que cubre las regiones occidentales de Hungría han conmocionado al mundo. La Tragedia ecológica en Hungría consistio en la rotura el lunes de la balsa de una empresa de productos químicos ha provocado ya cuatro muertes y la desaparición de seis personas, sin contar los múltiples heridos que se han visto afectados por los corrosivos componentes del barro rojo, residuo que se produce durante la producción de aluminio y cuyo contacto produce terribles quemaduras.

Tragedia ecológica en Hungría

Además de las víctimas humanas directas, hay que lamentar el horroroso desastre ecológico que ya supone el vertido para las zonas afectadas, que tardarán años en recuperarse, si es que alguna vez lo hacen. Por si fuera poco, las autoridades húngaras trabajan a contrarreloj para evitar que el vertido llegue al río Danubio a través de su afluente Raab, con lo que la pestilente riada podría triplicar sus dramáticas consecuencias.Este suceso nos remite al doloroso recuerdo del desastre que supuso para la zona del río Guadiamar y el Guadalquivir la riada de Aznalcóllar. El 25 de abril de 1998, un vertido tóxico de la empresa sueco-canadiense Boliden tiñó de negro el río andaluz, arrasando a su paso, toda la fauna y flora del mismo. La tragedia, afortunadamente, no llegó al extremo de afectar, como se temió en un principio, al parque natural de Doñana, ya que la riada quedó contenida a escasa distancia de su parte norte.

Ecologia en Hungria

En casos como estos, la sociedad no puede limitarse a tratar de paliar en lo máximo posible las consecuencias de los desastres ecológicos. Indagar en las causas de este tipo de desastres —en el caso de Hungría aún no se han hecho públicas- es vital para evitar que accidentes de tan graves consecuencias se vuelvan a producir. En el caso de Aznalcóllar, el vertido sacó a la luz la excesiva permisividad y falta de control existente respecto a la industria química.

La búsqueda del máximo beneficio en perjuicio de sistemas de seguridad fiables. Que garanticen la protección del medio ambiente y la salud pública se alza. Con demasiada frecuencia, detrás de cada uno de estos desastres. Los accidentes ocurren y son intrínsecos a la vida. Pero cuando se manejan materiales de tamaño peligroso es necesaria una legislación contundente. Que integre la seguridad como parte del costo real de determinados procesos industriales arriesgados. Para garantizar que lo barato no acabe saliendo carísimo.